
Viajar en autobús por España es una experiencia llena de trampas para el novato, pero dominar sus reglas ocultas transforma un trayecto potencialmente incómodo en una experiencia de viaje controlada y eficiente.
- El confort no es un extra, sino una estrategia: la «guerra de termostatos» es real y requiere preparación.
- El verdadero ahorro no está en el precio del billete, sino en saber explotar los programas gubernamentales y evitar los costes ocultos de la logística.
Recomendación: Deje de pensar como un simple pasajero. Analice cada viaje como un problema logístico a resolver, desde cómo llegar a la estación hasta cómo asegurar su confort a bordo.
La promesa de recorrer España en autobús es seductora: precios asequibles, una red que llega donde el tren no puede y la posibilidad de ver el paisaje desfilar sin preocupaciones. Muchos viajeros se lanzan a la aventura pensando que basta con comprar un billete y presentarse en la estación. La realidad, sin embargo, es a menudo más compleja. Para el viajero alto o sensible al frío, un trayecto de cuatro horas puede convertirse en una prueba de resistencia si no se conocen los códigos no escritos del transporte terrestre español.
Los consejos habituales se quedan en la superficie: «lleva una chaqueta», «reserva con antelación». Pero estas recomendaciones no abordan el fondo del asunto. No explican por qué un vehículo se convierte en un congelador a pleno sol, ni cómo la seguridad de tu equipaje de mano durante una parada de descanso depende directamente del tipo de servicio que has contratado. Entender el ecosistema del autobús en España va más allá de comparar precios; implica comprender su logística, sus normativas internas y las estrategias de sus operadores.
Este análisis crítico se aleja de las guías convencionales. Aquí no encontrará una simple lista de compañías, sino un manual para descifrar el sistema. La verdadera clave no es encontrar el billete más barato, sino dominar las variables que definen la calidad real del viaje: el confort térmico, la seguridad, la gestión del tiempo y la logística para llegar y salir de las estaciones. Este enfoque le permitirá transformar un simple desplazamiento en una experiencia de viaje predecible y optimizada.
A lo largo de este artículo, desglosaremos cada uno de estos aspectos. Analizaremos desde las estrategias de reserva hasta el funcionamiento de las rutas locales, proporcionando las herramientas para que usted, como viajero exigente, tome el control total de su trayecto.
Sumario: Guía crítica para viajar en autobús por España
- ¿Es necesario reservar online con antelación o puedes comprar el billete en la estación el mismo día?
- El «congelador» del autobús: ¿por qué necesitas llevar sudadera aunque fuera haga 30 grados?
- Paradas de descanso: ¿es seguro dejar el equipaje de mano en el asiento al bajar al baño?
- ¿Cómo llegar de la Zona Colonial a la terminal de autobuses sin pagar un taxi caro?
- Autobuses nocturnos: ¿son seguros para dormir o mejor viajar siempre con luz de día?
- Distancia vs Tiempo: ¿por qué 100 km en República Dominicana pueden tardar 3 horas en recorrerse?
- Google Maps vs Maps.me: ¿qué mapa offline es más preciso para carreteras secundarias dominicanas?
- Guaguas públicas: ¿cómo funcionan las rutas sin paradas fijas y cómo pedir que paren donde quieres?
¿Es necesario reservar online con antelación o puedes comprar el billete en la estación el mismo día?
La eterna duda del viajero en autobús se debate entre la espontaneidad y la planificación. Comprar el billete en la estación el mismo día del viaje es, en la mayoría de los casos, una opción viable en España, especialmente fuera de temporada alta o festivos clave. Sin embargo, como crítico de servicios, debo señalar que esta comodidad tiene un coste oculto: la renuncia a la optimización y al ahorro estratégico. La compra en ventanilla es una transacción simple; la reserva online es una puerta de entrada al ecosistema de ventajas de cada compañía.
El principal argumento a favor de la antelación es el acceso a programas de ahorro significativos. El ejemplo más claro son los bonos gratuitos para viajeros recurrentes implementados por el gobierno. Estos programas, que requieren un registro previo online y el pago de una fianza, son inaccesibles para el comprador de última hora. La fianza, que puede ser de entre 20 y 65 euros según la ruta, es reembolsable tras un número mínimo de viajes, haciendo que el coste efectivo de los trayectos sea cero para el viajero frecuente y planificado.
Además, la planificación online permite acceder a servicios combinados que son invisibles en la ventanilla de la estación. Un caso de estudio relevante es el programa «Bus & Fly», una alianza estratégica entre aerolíneas como Iberia y compañías de autobús como ALSA y Avanza.
Estudio de caso: El billete combinado «Bus & Fly»
Este servicio permite comprar un único billete que combina un vuelo con un trayecto en autobús hasta el destino final. La ventaja fundamental es que las compañías garantizan la conexión: si el vuelo se retrasa, se hacen cargo de reubicar al pasajero en el siguiente autobús sin coste adicional. Además, la franquicia de equipaje de la aerolínea se aplica a todo el trayecto. Esta integración logística convierte dos viajes separados en una única experiencia de transporte fluida y protegida, algo imposible de conseguir comprando los billetes por separado y sobre la marcha.
En definitiva, si bien la opción de comprar en la estación ofrece flexibilidad, renuncia a las capas de valor que la planificación digital ha añadido al sector: ahorro sustancial, servicios integrados y una mayor garantía en las conexiones.
El «congelador» del autobús: ¿por qué necesitas llevar sudadera aunque fuera haga 30 grados?
Es uno de los grandes misterios y quejas recurrentes del viajero en España: la «guerra de termostatos». Subir a un autobús en pleno agosto sintiendo un frío polar no es una casualidad ni una negligencia del conductor, sino el resultado de una combinación de normativas técnicas y diseño de vehículos. Entenderlo es el primer paso para pasar de ser una víctima del frío a un estratega del confort. La recomendación de «llevar una sudadera» es un parche; la solución real es comprender por qué ocurre para anticiparse.
La razón principal es la normativa de renovación del aire. Los sistemas de climatización de los autobuses de larga distancia están diseñados para renovar el aire del habitáculo por completo varias veces por hora, una medida crucial para la higiene y para combatir la somnolencia. Para que este proceso sea eficaz, el sistema debe enfriar un gran volumen de aire exterior, que en verano puede estar a más de 35°C, y distribuirlo por toda la cabina. Este proceso de enfriamiento masivo y constante tiende a generar temperaturas internas notablemente bajas, a menudo en el rango de los 20-22°C, que en contraste con el calor exterior se perciben como gélidas.

A esto se suma el diseño de los propios vehículos. Los autobuses están pensados para operar en condiciones extremas, desde el calor andaluz hasta el frío pirenaico. Sus sistemas de climatización son potentes y, a menudo, no permiten una regulación fina por zonas. El objetivo del operador es garantizar una temperatura base homogénea, aunque esta resulte fría para muchos pasajeros. Como señala la industria, el equipamiento estándar busca un mínimo de confort general.
La climatización, las lámparas de lectura individuales y los asientos reclinables, forman parte de la equipación básica de cada vehículo. […] Para los viajes más largos, también es cada vez más habitual que cuenten con aseos dentro del propio vehículo y espacio extra para las piernas.
– CheckMyBus Blog, Análisis del confort en los autobuses españoles
Por lo tanto, el frío no es un fallo, sino una característica del sistema. La estrategia del viajero inteligente no es solo llevar una chaqueta, sino elegir un asiento alejado de las salidas directas de aire (normalmente en el pasillo o bajo las ventanas) y vestirse por capas para poder adaptarse a la «era glacial» del interior sin sacrificar la comodidad al bajar en una parada bajo el sol.
Paradas de descanso: ¿es seguro dejar el equipaje de mano en el asiento al bajar al baño?
La parada de descanso de 20 minutos en una estación de servicio es un momento de alivio y, a la vez, de ansiedad. La pregunta clave resuena en la mente de cada pasajero: ¿puedo dejar mi mochila con el portátil y la cartera en el asiento mientras bajo a por un café? La respuesta corta es: depende. La respuesta del crítico de servicios es: la seguridad de su equipaje es directamente proporcional al nivel de servicio que ha contratado.
En un servicio estándar de bajo coste, el conductor es, en la mayoría de los casos, el único personal de la compañía presente. Su responsabilidad principal es la conducción segura del vehículo y el cumplimiento de los horarios, no la vigilancia de las pertenencias de 50 pasajeros. Durante una parada, el autobús queda abierto y vulnerable. Confiar en la honestidad del resto de viajeros es una apuesta arriesgada. En este escenario, la regla de oro es simple: todo objeto de valor debe bajar con usted. No hay más garantía que su propia custodia.
La situación cambia radicalmente en los servicios premium. Compañías como ALSA con sus clases Supra o Premium, o Avanza con sus servicios Express, no solo ofrecen más espacio para las piernas o WiFi. A menudo, estos servicios incluyen personal a bordo (azafatas/os) cuyo rol es, precisamente, atender a los pasajeros y velar por el confort y la seguridad general. Su presencia tiene un potente efecto disuasorio y de control. Aunque ninguna compañía se hará responsable legalmente de un hurto, la probabilidad de que ocurra en un entorno con personal vigilante es drásticamente menor.
El siguiente cuadro comparativo, aunque no detalla explícitamente las políticas de seguridad, sí refleja esta jerarquía de servicios que un viajero crítico debe saber interpretar.
| Compañía | Cobertura | Servicios Premium | Características especiales |
|---|---|---|---|
| ALSA | Nacional e Internacional | Supra Premium con mayor comodidad | Personal a bordo y servicio de catering en servicios especiales |
| Avanza | Madrid y Levante principalmente | Servicio Express con WiFi y enchufes | Menos paradas en rutas Express |
| Socibus | Norte-Sur de España | Servicios de larga distancia | Conecta ciudades separadas por muchos kilómetros |
| Hife | Levante español | Servicio estándar | Conecta Cataluña, C. Valenciana y Aragón |
La lección es clara: al elegir un billete, no solo está comprando un asiento, sino un nivel de seguridad implícito. En servicios básicos, usted es su único vigilante. En servicios premium, está pagando por un entorno más controlado.
¿Cómo llegar de la Zona Colonial a la terminal de autobuses sin pagar un taxi caro?
El título de esta sección, con su referencia a la «Zona Colonial», evoca un problema universal para el viajero en cualquier ciudad española: la «logística de última milla». ¿Cómo conectar el centro histórico o turístico, donde solemos alojarnos, con las grandes estaciones de autobuses, a menudo ubicadas en la periferia? Pagar un taxi es la solución fácil y cara. La solución inteligente requiere una planificación que un viajero crítico debe dominar.
Las principales terminales de autobuses de España son infraestructuras masivas, diseñadas para gestionar un flujo enorme de vehículos y pasajeros, no para integrarse amablemente en los cascos antiguos. La Estación Sur de Madrid, por ejemplo, es un gigante que cuenta con 43 andenes en los que operan más de 20 compañías de transporte. Estas megaestructuras, por necesidad de espacio y por planificación urbana, se sitúan en nudos de comunicación clave, bien conectados por metro o autobús urbano, pero rara vez a una distancia caminable desde el corazón de la ciudad.
El error del viajero novato es pensar en este trayecto solo cuando ya es tarde. La estrategia correcta pasa por integrar esta «última milla» en la planificación global del viaje. Las propias compañías de autobuses, conscientes de este desafío, han desarrollado herramientas para facilitar esta transición. Las aplicaciones móviles, como Alsa Mobi4U, ya no solo sirven para comprar billetes, sino que actúan como planificadores de ruta integrales, conectando su ubicación actual con la estación mediante transporte público.
Planificación de ruta integrada: De la app al andén
Imaginemos un viajero en la Plaza Mayor de Salamanca que necesita llegar a la estación para tomar un autobús a Madrid. En lugar de buscar un taxi, abre la app de la compañía. La aplicación, gracias a la geolocalización, le propone una ruta personalizada: caminar 5 minutos hasta la parada de autobús urbano X, tomar la línea Y durante 15 minutos y bajar justo en la puerta de la estación. La app proporciona información en tiempo real, evitando esperas innecesarias y calculando el tiempo total del trayecto. Este uso inteligente de la tecnología transforma un desplazamiento estresante y costoso en un proceso eficiente y económico.
Esta misma lógica se aplica a las conexiones con los aeropuertos. Los principales aeropuertos, como Madrid-Barajas T4, tienen zonas de dársenas específicas para autobuses de largo recorrido, integradas en la propia terminal. Saber de antemano en qué nivel (llegadas o salidas) y en qué zona de dársenas opera su autobús le ahorrará una carrera frenética por la terminal cargado con el equipaje.
Autobuses nocturnos: ¿son seguros para dormir o mejor viajar siempre con luz de día?
El autobús nocturno es la máxima expresión de la eficiencia para el viajero pragmático: ahorra una noche de hotel y tiempo de desplazamiento diurno. Sin embargo, la idea de dormir en un asiento mientras se atraviesa el país plantea una pregunta inevitable sobre la seguridad. La respuesta, una vez más, no es un sí o un no absoluto. La seguridad en un viaje nocturno es una percepción construida, y el viajero crítico debe saber qué elementos la refuerzan.
Viajar de día ofrece una sensación de seguridad inherente: hay luz, el entorno es visible y el conductor está (presumiblemente) más despejado. El viaje nocturno, en cambio, se adentra en la oscuridad y la vulnerabilidad del sueño. Sin embargo, las compañías de autobuses en España operan bajo estrictas regulaciones de tiempo de conducción y descanso, lo que garantiza que los conductores de rutas nocturnas están tan capacitados como los diurnos. El riesgo de accidente no es estadísticamente superior.

La verdadera diferencia reside en el ambiente y el nivel de servicio. Un autobús nocturno estándar puede ser un entorno anónimo. Pero los operadores han trabajado para que la experiencia sea más segura y confortable. La iluminación interior se reduce a luces de cortesía azules o tenues que permiten el descanso pero evitan la oscuridad total, creando una atmósfera tranquila que desincentiva cualquier comportamiento anómalo. La presencia de otros pasajeros durmiendo crea un pacto social tácito de respeto y silencio.
Una vez más, los servicios premium marcan la diferencia. Viajar de noche en una clase como ALSA Supra cambia por completo la percepción de seguridad. Como se destaca en análisis del sector, estos servicios son una categoría aparte.
El factor humano en los servicios Premium
A diferencia de los servicios estándar, donde el conductor es la única figura de autoridad, las gamas altas como ALSA Premium o Supra a menudo incluyen personal a bordo durante todo el trayecto. Esta figura no solo se encarga de ofrecer una bebida o un snack, sino que representa una vigilancia activa y constante. Saber que hay un profesional velando por el bienestar de un número reducido de pasajeros (los asientos son más espaciosos y, por tanto, menos numerosos) permite al viajero relajarse y conciliar el sueño con una mayor sensación de protección. Este factor humano es el verdadero valor añadido en términos de seguridad percibida.
En conclusión, viajar de noche en autobús en España es seguro desde un punto de vista operativo. La decisión de hacerlo debe basarse en su propio nivel de confort con la oscuridad y el entorno. Si busca la máxima tranquilidad, invertir en un servicio premium le comprará, más que espacio extra, una paz mental invaluable.
Distancia vs Tiempo: ¿por qué 100 km en República Dominicana pueden tardar 3 horas en recorrerse?
El título de esta sección, aunque geográficamente impreciso para nuestro análisis de España, apunta a una verdad universal del transporte por carretera: la «geometría variable del tiempo». Un error fundamental del viajero inexperto es calcular la duración de un trayecto basándose únicamente en los kilómetros. En la red de autobuses española, 100 kilómetros en la autovía A-1 no equivalen a 100 kilómetros en la carretera nacional N-340. Entender los factores que distorsionan esta relación es clave para una planificación realista.
El primer factor, y el más obvio, es el tipo de vía. España cuenta con una extensa red de más de 16.000 kilómetros de autovías y autopistas de alta capacidad que permiten velocidades de crucero constantes. Sin embargo, muchas rutas que conectan ciudades más pequeñas o zonas rurales discurren por carreteras nacionales o comarcales. En estas vías, la velocidad se reduce drásticamente debido a las travesías por pueblos, las rotondas y un mayor tráfico local.
El segundo factor es la orografía. España es el segundo país más montañoso de Europa. Un trayecto que cruza un sistema montañoso, por muy bueno que sea el asfalto, siempre será más lento. Un ejemplo paradigmático es la ruta Madrid-Granada.
Los servicios de autobús de España llegan a más de 170 destinos en un máximo de 12 horas, ya que multitud de empresas recorren más de 16.000 kilómetros de autovías y autopistas que se extienden por todo el país.
– ComparaBUS, Lista de autobuses en España
Aunque la distancia es de aproximadamente 420 km, un trayecto que un coche podría hacer en 4 horas, en autobús se alarga significativamente. Según datos de operadores turísticos, el viaje Madrid a Granada dura unas 4,5 horas, y esto se debe en gran parte al paso por el sistema montañoso de Sierra Nevada. La velocidad media se resiente, pero a cambio el viajero disfruta de paisajes espectaculares.
Finalmente, hay que considerar el tipo de servicio. Un servicio «Express» o «Directo» realiza el mínimo de paradas intermedias, optimizando el tiempo. Un servicio «Normal», en cambio, puede detenerse en múltiples pueblos y ciudades a lo largo de la ruta, añadiendo un tiempo considerable al trayecto total. Al reservar, fijarse en el número de paradas es tan importante como mirar la distancia. No dé por sentado que la ruta más corta en el mapa será la más rápida en la realidad.
Google Maps vs Maps.me: ¿qué mapa offline es más preciso para carreteras secundarias dominicanas?
Plantear el debate en términos de «Google Maps vs Maps.me» es quedarse en la superficie de la planificación de un viaje. Si bien tener un mapa offline es crucial para la navegación personal al llegar a destino, el viajero estratégico debe pensar un paso por delante. El verdadero desafío no es encontrar la estación una vez en la ciudad, sino construir el itinerario más eficiente, económico y lógico desde el principio. Para ello, debemos ampliar la perspectiva y hablar del «ecosistema de aplicaciones» de viaje.
Las aplicaciones de mapas puros como Google Maps o Maps.me son herramientas tácticas, excelentes para la navegación a pie o en coche. Sin embargo, para planificar una ruta en autobús por España, son insuficientes. No informan de qué compañía opera una ruta, ni de sus horarios, ni, por supuesto, de sus precios. Aquí es donde entran en juego los planificadores y comparadores de rutas, un nivel superior en la cadena de planificación.

Herramientas como Omio o Rome2rio han revolucionado la forma de organizar los viajes. Su función no es solo mostrar un mapa, sino resolver un problema logístico complejo. Como señala un análisis del sector, estos buscadores son a menudo más intuitivos y potentes que las propias webs de las compañías de transporte.
Estudio de caso: El poder de los comparadores multimodales
Un viajero quiere ir de un pueblo de la costa de Huelva a una ciudad del interior de Galicia. Google Maps podría mostrar una ruta en coche de 9 horas, pero no ofrece soluciones de transporte público. Un comparador como Rome2rio, en cambio, traza un plan completo: le indicará que debe tomar un autobús local de la compañía Damas hasta Sevilla, luego un autobús de largo recorrido de ALSA o Socibus hasta Santiago de Compostela, y finalmente, quizás, otro autobús regional para el tramo final. No solo combina diferentes operadores, sino que también puede comparar el coste y tiempo total de esta opción con alternativas como el tren o una combinación de autobús y vuelo, ofreciendo una visión de 360 grados que ninguna app de mapas puede igualar.
Por tanto, el enfoque del viajero crítico debe ser jerárquico. Primero, utilizar un comparador multimodal para definir la estrategia de transporte (¿qué medios y compañías son los más lógicos?). Segundo, visitar la web de la compañía de autobús elegida para la reserva y detalles específicos. Y, finalmente, usar una app de mapas offline como Maps.me para la navegación «de última milla» al llegar a la estación de destino, especialmente si la cobertura de datos es incierta. La clave es usar la herramienta adecuada en cada fase del viaje.
A recordar
- El confort en un autobús no es un lujo, sino una estrategia que se planifica: anticipe el frío y elija su asiento con inteligencia.
- El verdadero ahorro no reside en el precio base del billete, sino en dominar los programas de abonos y la reserva online para evitar costes ocultos.
- La eficiencia de un viaje en autobús depende de una planificación logística completa, desde cómo llegar a la estación hasta qué aplicación usar para cada fase del trayecto.
Guaguas públicas: ¿cómo funcionan las rutas sin paradas fijas y cómo pedir que paren donde quieres?
Tras dominar el sistema de larga distancia, el viajero se enfrenta a menudo al último eslabón de la cadena: el transporte regional o local. El término «guagua», más común en Canarias o el Caribe y usado en el título, nos sirve para hablar de esa red capilar de autobuses interurbanos y rurales que operan con reglas distintas a las de los grandes expresos. Estos servicios son la espina dorsal que conecta pueblos y ciudades pequeñas, a menudo los únicos que llegan donde no hay estación de tren ni de largo recorrido.
La principal diferencia con los servicios de ALSA o Avanza es la formalidad. Mientras un autobús de larga distancia tiene paradas fijas y predefinidas, muchas rutas rurales en España funcionan con un sistema más flexible. Pueden tener algunas paradas principales (en la plaza del pueblo, junto al centro de salud), pero entre ellas, a menudo operan «a demanda». Esto significa que el pasajero puede solicitar parar en cualquier punto seguro de la ruta. La clave es la comunicación con el conductor: al subir, se indica el destino aproximado, y unos minutos antes de llegar, se le avisa verbalmente («¿Puede parar en la próxima rotonda, por favor?») o pulsando el botón de parada.
Este sistema, aunque desconcertante para el no iniciado, ofrece una gran flexibilidad. Permite un acceso casi puerta a puerta en zonas de baja densidad. Para utilizarlo con éxito, el viajero debe adoptar una mentalidad proactiva, tal y como lo confirman las guías especializadas.
Plan de acción: Cómo usar el transporte regional sin paradas fijas
- Identificar la ruta y el operador: Antes del viaje, investigue qué compañía local opera en la zona (ej. Damas en Huelva, Lycar en Murcia). Sus webs o las apps de transporte locales son el mejor punto de partida.
- Consultar horarios (con flexibilidad): Los horarios en rutas rurales pueden ser menos estrictos. Use la hora de salida de la cabecera como referencia fiable y la de llegada como una estimación.
- Comunicarse al subir: Al pagar su billete al conductor, mencione su destino. Él o ella es el mejor conocedor de la ruta y podrá indicarle cuándo debe prepararse para bajar.
- Utilizar un mapa para seguir la ruta: Use su móvil con un mapa offline para seguir el trayecto. Esto le permitirá saber cuándo se acerca a su destino y avisar al conductor con tiempo suficiente.
- Señalizar la parada claramente: Para bajar, pulse el timbre con antelación. Si no hay timbre, un «cuando pueda, por favor» dicho con claridad y con tiempo es la norma aceptada.
Como señalan los expertos, el autobús es a menudo la única alternativa para alcanzar la «España vaciada» o los rincones más pintorescos, demostrando ser una opción económica e indispensable.
Viajar en autobús por España es la mejor alternativa al tren ya que llega a los puntos más alejados en los que no hay una estación o aeropuerto cerca y es una opción económica por la gran oferta que ofrecen las rutas de autobús.
– Omio, Principales compañías de autobuses en España
En resumen, el autobús regional requiere un cambio de chip: menos rigidez y más interacción. Dominar este sistema le abrirá las puertas a una España auténtica, inaccesible para quienes solo se mueven entre grandes capitales.
Preguntas frecuentes sobre Viajar en autobús por España
¿Cómo conectar con las estaciones de autobuses desde los aeropuertos españoles?
En aeropuertos como Madrid-Barajas, las compañías como ALSA o Avanza operan desde una zona de dársenas específica en la terminal (por ejemplo, en la T4, se encuentran en el nivel 0, dársenas 1-4). Debe recoger su equipaje y dirigirse a esta zona para tomar su autobús. Si llega en autobús para coger un vuelo, el proceso es inverso: el autobús le dejará en la zona de llegadas y deberá subir al nivel de salidas para facturar.
¿Qué opciones de transporte combinado existen en España?
Además de los billetes combinados de autobús+vuelo como «Bus & Fly», muchas plataformas y compañías permiten contratar servicios de transporte por carretera de medio y largo recorrido de forma integrada. Al seleccionar una ruta, el sistema le ofrecerá un resumen del servicio, incluyendo el desglose del precio y la tarifa del viaje, facilitando la compra de trayectos complejos con varios operadores.
¿Las apps móviles facilitan el acceso a las estaciones?
Sí, de manera significativa. Aplicaciones como Alsa Mobi4U no solo venden billetes, sino que funcionan como planificadores de viaje. Utilizan su ubicación para recomendarle rutas personalizadas de transporte público urbano o interurbano para llegar a la estación de autobuses, proporcionando información en tiempo real y optimizando su tiempo.