
Ver un manatí en Estero Hondo no es un espectáculo, es un privilegio que exige una responsabilidad activa por parte del visitante.
- La proximidad y la interacción directa son una amenaza para su supervivencia, no un trofeo para el turista.
- Tu cámara es secundaria; tu paciencia, tu silencio y tu capacidad de observación son tus herramientas más valiosas.
Recomendación: Adopta el rol de «guardián temporal» del santuario. Tu decisión de elegir un operador responsable y tu comportamiento a bordo son actos de conservación directos.
Bienvenidos a Estero Hondo. Mi nombre no importa, soy uno de los guardaparques que dedica sus días a velar por este tesoro. Muchos llegan aquí con una imagen en la mente: la foto perfecta de un manatí, ese gigante amable y curioso. Buscan en internet «el mejor tour», comparan precios y esperan una experiencia garantizada. Pero aquí, en el Santuario de Mamíferos Marinos, la única garantía que nos importa es la del bienestar de nuestros animales. La naturaleza no ofrece un espectáculo bajo demanda.
El error más común es pensar que la visita consiste en «encontrar» al manatí. Se habla de apagar el motor como un simple gesto de cortesía, sin comprender la ciencia y la fragilidad que hay detrás. Se cree que una buena visita se mide por la cercanía lograda o la claridad de la foto. Pero, ¿y si les dijera que el verdadero éxito de una visita a Estero Hondo se mide en silencio, en distancia y en lo que aprendemos a ver cuando parece que no hay nada? Este no es un simple destino turístico; es un ecosistema vivo y delicado. Mi misión aquí no es ser su guía turístico, sino formarlos como guardianes temporales de este santuario.
A lo largo de este recorrido, no les daré una lista de empresas, sino las herramientas para que ustedes mismos se conviertan en expertos. Les enseñaré a leer el agua, a entender el lenguaje del silencio y a reconocer que cada acción, desde la elección de su botella de agua hasta el tipo de motor del bote, tiene un impacto directo en la supervivencia de los manatíes. Prepárense para cambiar su perspectiva: no vienen a ver, vienen a proteger.
Para navegar por este manual de campo y convertirse en un visitante ejemplar, hemos organizado la información en puntos clave. Cada sección aborda una pregunta fundamental para asegurar que su paso por el santuario deje una huella positiva, o mejor aún, ninguna huella.
Sumario: Guía del visitante responsable en el Santuario de Manatíes
- ¿Por qué los manatíes se acercan a los barcos y cuál es el riesgo de las hélices?
- Agua turbia y paciencia: ¿cómo conseguir una buena foto de un manatí en su hábitat de manglar?
- Lechuga y agua dulce: ¿por qué dar de comer a los manatíes altera su salud y comportamiento?
- Manatí antillano: ¿qué características lo diferencian de sus parientes de Florida?
- Ciencia ciudadana: ¿cómo reportar un avistamiento para ayudar al censo nacional de manatíes?
- ¿Qué tipo de embarcación daña menos el ecosistema de manglares durante el tour?
- Las reglas de oro para nadar cerca de las hélices de los barcos en las zonas de fiesta
- ¿Cómo viajar por República Dominicana sin generar kilos de plástico en botellas de agua?
¿Por qué los manatíes se acercan a los barcos y cuál es el riesgo de las hélices?
La primera lección en el santuario es entender la naturaleza del manatí. Son criaturas inmensamente curiosas y, a diferencia de otros mamíferos marinos, no tienen depredadores naturales. Esta ausencia de miedo los hace ingenuamente sociables. Se acercan a los botes no por agresividad, sino por pura intriga. Sin embargo, su sistema auditivo está adaptado para detectar sonidos de alta frecuencia, lo que les dificulta enormemente percibir el ruido de baja frecuencia de un motor de barco, especialmente a baja velocidad. Simplemente, no nos oyen llegar hasta que es demasiado tarde.
Aquí reside la tragedia: su curiosidad los pone en ruta de colisión directa con nuestra principal amenaza, las hélices. Cada cicatriz blanca en el lomo de un manatí es el DNI de un encuentro cercano con un bote. Con una población estimada de apenas 110 manatíes aproximadamente en toda la República Dominicana, cada individuo es vital. Por ello, aplicamos protocolos estrictos, similares al Real Decreto español para la protección de cetáceos. La regla es simple: creamos una «burbuja de silencio y respeto».
Esto se traduce en zonas concéntricas de protección: a más de 300 metros, se debe navegar a baja velocidad. Entre 60 y 300 metros, la observación está permitida, pero limitada en tiempo. Y la más importante: la zona de exclusión de 60 metros. Dentro de este círculo sagrado, está prohibido entrar. Si un manatí, en su curiosidad, decide entrar en nuestra burbuja, la única acción correcta es apagar el motor inmediatamente y disfrutar del silencio. Soyons clairs : le seul danger ici, c’est nous pour eux.
Agua turbia y paciencia: ¿cómo conseguir una buena foto de un manatí en su hábitat de manglar?
La obsesión por «la foto» es uno de los mayores peligros en el ecoturismo. Aquí en Estero Hondo, el agua es turbia, rica en sedimentos del manglar. Es el ecosistema perfecto para ellos, no un acuario para nosotros. Intentar conseguir la foto submarina perfecta es una quimera que a menudo conduce a comportamientos irresponsables: acercarse demasiado, perseguir al animal o usar flash, lo cual está terminantemente prohibido.
Mi consejo como guardaparques es contraintuitivo: guarde la cámara al principio. Aprenda a realizar una observación sensorial. Fíjese en las señales sutiles: un rastro de plantas acuáticas mordisqueadas flotando, un remolino en la superficie que no es del viento, una línea de burbujas que revela una ruta submarina. Aprender a leer estos signos es infinitamente más gratificante que una foto borrosa.
La mejor fotografía no es la más cercana, sino la que cuenta una historia. Una imagen de su lomo arqueado rompiendo la superficie, con los mangles de fondo, transmite la esencia de su hábitat. Para ello, la paciencia es su mejor teleobjetivo. Ellos están aquí todo el año; la clave no es la estación, sino su capacidad de esperar.

Como ven en la imagen, las pistas de su presencia están por todas partes para quien sabe mirar. El verdadero trofeo no es la imagen en su tarjeta de memoria, sino la conexión que establece al entender su comportamiento. Cuando finalmente tome su foto, será desde una distancia respetuosa, sin perturbar, y tendrá un valor incalculable porque será el resultado de la observación y el respeto, no de la persecución.
Lechuga y agua dulce: ¿por qué dar de comer a los manatíes altera su salud y comportamiento?
Puede parecer un acto de bondad. Ofrecer una hoja de lechuga o una botella de agua dulce a un manatí que se acerca curioso. En realidad, es una de las peores cosas que podemos hacer. Un manatí adulto es un herbívoro voraz que necesita consumir diariamente hasta un 9% de su peso corporal en vegetación acuática, lo que equivale a unos 50 kg de hierbas marinas y plantas de manglar. Este no es solo su alimento, es su medicina y su fuente de hidratación.
Al ofrecerles comida «humana» como la lechuga, que carece de los nutrientes específicos que necesitan, no solo les creamos deficiencias nutricionales, sino que alteramos su comportamiento de forma peligrosa. Empiezan a asociar los botes con comida fácil, aumentando exponencialmente el riesgo de colisiones y dependencia. Pierden el instinto de buscar su propio alimento, una habilidad crucial para su supervivencia.
La historia de los manatíes rescatados en República Dominicana es una lección dolorosa.
El caso de Juana, Pepe y Lupita
Estos tres manatíes fueron rehabilitados durante meses antes de ser liberados en Bayahibe en 2021. El proceso fue un éxito aparente. Sin embargo, un año después, Juanita fue encontrada muerta. Las investigaciones sugieren que su familiaridad con los humanos, probablemente reforzada por interacciones pasadas en las que recibió alimento, la hizo vulnerable y menos apta para la vida salvaje. Su caso es un recordatorio trágico de que nuestra «ayuda» puede ser una sentencia.
No son mascotas. Son fauna silvestre protegida. La mejor manera de cuidarlos es no interferir, manteniendo toda nuestra comida y agua a bordo. Su bienestar depende de su independencia en su hábitat natural.
Manatí antillano: ¿qué características lo diferencian de sus parientes de Florida?
A menudo, la gente agrupa a todos los manatíes en una sola categoría. Sin embargo, es vital entender que el manatí que vemos aquí, el manatí antillano (Trichechus manatus manatus), es una subespecie distinta de su pariente más conocido, el manatí de Florida (Trichechus manatus latirostris). Aunque visualmente similares, sus circunstancias y las amenazas que enfrentan son muy diferentes, lo que requiere estrategias de conservación específicas para nuestra región.
La principal diferencia radica en su estatus poblacional y su distribución. Mientras que la población de Florida ha mostrado signos de recuperación gracias a décadas de esfuerzos de conservación intensivos, la población del manatí antillano está mucho más fragmentada y aislada a lo largo del Caribe. Esto los hace genéticamente más vulnerables. Aquí, las amenazas no son solo los botes, sino también la degradación de su hábitat (manglares y pastos marinos) y la contaminación, especialmente por plásticos. El siguiente cuadro resume las diferencias clave:
| Característica | Manatí Antillano (T. m. manatus) | Manatí de Florida (T. m. latirostris) |
|---|---|---|
| Distribución | Caribe, incluida República Dominicana | Costas de Florida y sureste de EEUU |
| Población estimada | Menos de 2,500 individuos | Aproximadamente 6,500 individuos |
| Principal amenaza | Degradación del hábitat y contaminación plástica | Colisiones con embarcaciones recreativas |
| Aislamiento genético | Poblaciones fragmentadas y aisladas | Mayor conectividad entre poblaciones |
Entender esta distinción cambia la perspectiva del visitante. No están viendo «un manatí», sino un miembro de una población caribeña frágil y aislada, cuya supervivencia depende directamente de la protección de santuarios como Estero Hondo. Cada avistamiento responsable contribuye a la supervivencia de una subespecie única.
Ciencia ciudadana: ¿cómo reportar un avistamiento para ayudar al censo nacional de manatíes?
Su rol como guardián temporal no termina cuando el tour concluye. Cada visitante puede convertirse en un valioso colaborador para nuestros esfuerzos de conservación a través de la ciencia ciudadana. Con una población tan reducida y dispersa, cada dato cuenta. Su avistamiento, si se reporta correctamente, puede proporcionar información crucial sobre el uso del hábitat, la salud de los individuos y la estructura social de los grupos.
La clave es la foto-identificación. Las cicatrices causadas por las hélices, aunque trágicas, actúan como un DNI único para cada manatí. Una fotografía clara de la espalda y la cola de un individuo, incluso desde una distancia respetuosa, nos permite identificarlo y seguir sus movimientos a lo largo del tiempo. Sus ojos pueden ser nuestros ojos en el agua.

Si durante su visita (o en cualquier otro lugar de la costa dominicana) tiene la suerte de ver un manatí, puede dar un paso más allá del simple disfrute y contribuir activamente a su protección. Para ello, es fundamental seguir un protocolo sencillo pero riguroso para que la información sea útil.
Plan de acción: Cómo reportar un avistamiento de manatí
- Contactar inmediatamente: Comuníquese con el Viceministerio de Recursos Costeros y Marinos del Ministerio de Medio Ambiente o con FUNDEMAR (Fundación Dominicana de Estudios Marinos).
- Registrar coordenadas: Anote la ubicación GPS exacta del avistamiento con su teléfono móvil.
- Documentar el comportamiento: ¿Estaba alimentándose, descansando, viajando? ¿Solo o en grupo?
- Identificar la estructura del grupo: Anote si hay crías o individuos juveniles junto a los adultos.
- Fotografiar cicatrices: Intente obtener una foto clara de la espalda y la cola para la foto-identificación, siempre desde la distancia reglamentaria.
- Reportar amenazas: Informe sobre cualquier peligro observado en la zona, como redes de pesca abandonadas (redes fantasma), acumulación de plásticos o tráfico de embarcaciones de alta velocidad.
¿Qué tipo de embarcación daña menos el ecosistema de manglares durante el tour?
La elección del operador turístico no es solo una cuestión de precio o comodidad; es una decisión ecológica fundamental. La embarcación en la que navega es su principal herramienta de interacción con el santuario, y su impacto puede ser positivo o extremadamente negativo. El principal enemigo del manatí y del ecosistema de manglar es el ruido y la contaminación del motor.
Los motores de dos tiempos, más antiguos y baratos, son altamente contaminantes, liberando aceite y combustible sin quemar directamente en el agua. Esto daña los pastos marinos de los que se alimentan los manatíes y afecta a toda la cadena trófica. La opción preferible son los motores de cuatro tiempos, más limpios y eficientes. Pero la solución ideal es aquella que crea una verdadera «burbuja de silencio». En este sentido, las embarcaciones eléctricas e híbridas permiten la eliminación total del ruido del motor, reduciendo el estrés acústico de la fauna y permitiendo una aproximación mucho más respetuosa.
Como visitante, usted tiene el poder. Antes de contratar un tour, pregunte. Conviértase en un consumidor informado y exigente. Su interés por opciones sostenibles incentiva a los operadores a invertir en mejores tecnologías. Aquí hay algunas preguntas clave que debe hacer:
- ¿El motor es de 2 o 4 tiempos? (Prefiera siempre 4 tiempos).
- ¿Ofrecen opciones no motorizadas como kayaks o paddleboards para ciertas partes del recorrido?
- ¿Utilizan embarcaciones eléctricas o están planeando hacerlo?
- ¿Las hélices de sus botes tienen protectores para minimizar el daño en caso de colisión accidental?
- ¿Cuentan con alguna certificación de turismo sostenible o siguen un código de conducta ambiental?
Elegir un bote silencioso y limpio no solo protege a los manatíes, sino que transforma radicalmente su experiencia, permitiéndole escuchar los sonidos naturales del manglar en lugar del estruendo de un motor.
Las reglas de oro para nadar cerca de las hélices de los barcos en las zonas de fiesta
Aunque Estero Hondo es un santuario y no una de las «zonas de fiesta» de República Dominicana, las reglas de seguridad y responsabilidad cerca de las hélices de los barcos son universales y aquí, si cabe, aún más críticas. El título de esta sección es un recordatorio de que la mayor parte de las heridas de manatíes ocurren en áreas de alto tráfico de botes recreativos, pero la mentalidad de precaución debe aplicarse en todas partes.
La responsabilidad no recae únicamente en el capitán del barco. Usted, como pasajero, es un vigilante activo. Tiene el derecho y el deber de exigir que se cumplan las normas de seguridad, tanto para la fauna como para las personas. Su voz a bordo es una herramienta de conservación. No sea un pasajero pasivo; sea un copiloto de la conservación.
Adoptar un código de conducta personal es esencial. Aquí están las reglas de oro que todo pasajero responsable debe seguir y hacer cumplir a bordo de cualquier embarcación en aguas frecuentadas por mamíferos marinos:
- Exigir motor en punto muerto: Al primer signo de un manatí o cualquier mamífero marino, solicite cortésmente pero con firmeza al capitán que ponga el motor en punto muerto.
- Vigilar la velocidad: Asegúrese de que el capitán mantenga una velocidad máxima de 4 nudos (velocidad de no estela) dentro de las áreas sensibles designadas.
- Prohibir la persecución: Nunca permita que el capitán persiga, acorrale o se aproxime de frente a un animal. El acercamiento siempre debe ser lateral y gradual.
- Ser un vigía activo: Ayude a otear el agua y reporte al capitán cualquier animal que pueda estar en la ruta de colisión del barco.
- Saber cuándo retirarse: Si observa signos de estrés en el animal (cambios bruscos de dirección, inmersiones rápidas y prolongadas, coletazos), pida abandonar el área inmediatamente. El bienestar del animal es prioritario sobre la observación.
Su implicación activa transforma un tour pasivo en una patrulla de conservación. Usted no es solo un cliente, es parte de la tripulación responsable de la seguridad del santuario.
A recordar
- Su rol no es de espectador, sino de «guardián temporal». Cada decisión que toma, desde el tour que elige hasta lo que pregunta a bordo, es un acto de conservación.
- El silencio y la paciencia son sus mejores herramientas. La observación sensorial de las señales del hábitat es más valiosa que cualquier fotografía cercana.
- Usted tiene el poder de la ciencia ciudadana. Reportar un avistamiento con datos precisos convierte su visita en una contribución científica invaluable.
¿Cómo viajar por República Dominicana sin generar kilos de plástico en botellas de agua?
Nuestra responsabilidad como guardianes del santuario no se limita a las aguas de Estero Hondo. Se extiende a todo nuestro viaje. Una de las mayores amenazas para el manatí antillano, después de las colisiones, es la contaminación. El Ministerio de Medio Ambiente identifica la contaminación, especialmente por plásticos, como una amenaza principal. Los manatíes ingieren microplásticos junto con los pastos marinos, lo que provoca bloqueos digestivos, problemas de salud y toxicidad acumulada.
En un país tropical, la hidratación es clave, y la solución más fácil para el turista es comprar botella tras botella de agua de plástico. Cada una de esas botellas tiene el potencial de terminar en el mar, fragmentarse en microplásticos y acabar en el estómago de un manatí. Romper este ciclo es un acto de conservación poderoso y más fácil de lo que parece. Viajar sin plástico no es una utopía, es una decisión consciente que requiere un poco de planificación.
Aquí tiene un arsenal de alternativas para mantenerse hidratado de forma responsable durante su estancia en la República Dominicana:
- Lleve un filtro de agua portátil: Dispositivos como los filtros tipo LifeStraw o Sawyer eliminan el 99.9% de las bacterias y parásitos, haciendo que el agua del grifo sea segura para beber en la mayoría de los lugares.
- Use pastillas potabilizadoras: Son una opción ligera y eficaz para purificar agua cuando no está seguro de su procedencia.
- Porte una cantimplora reutilizable: Invierta en una botella de acero inoxidable de al menos 1 litro. Muchos hoteles y restaurantes, especialmente los con conciencia ecológica, ofrecen estaciones de recarga de agua potable.
- Apoye iniciativas locales: Busque y apoye a organizaciones que realizan limpiezas de playas y manglares. Una pequeña donación puede tener un gran impacto.
Cada botella de plástico que evita comprar es una victoria para el ecosistema marino. Es la forma más tangible de asegurar que su visita contribuye a la salud del hábitat del manatí, y no a su degradación.
Ahora tiene las herramientas no solo para visitar Estero Hondo, sino para convertirse en un embajador de su conservación. La próxima vez que planifique un viaje para ver fauna en libertad, aplique estos principios. Investigue, pregunte, exija responsabilidad y deje cada lugar mejor de lo que lo encontró. Su viaje tendrá un propósito mucho más profundo.